Política de No Retoque de Rostro & Cuerpo

        NUNCA UTILIZARÉ PHOTOSHOP NI EDITARÉ MIS FOTOGRAFÍAS CON EL FIN DE ALTERAR SU CARA O PARTES DEL CUERPO.

        Por favor, ten en cuenta; que en el siguiente texto estoy expresando mi opinión personal y profesional y que este texto no pretende avergonzar a nadie por pedir este tipo de retoque, ni por usarlo o por ser crítico con los cuerpos humanos.

        Y me di cuenta de que las herramientas de retoque de fotografía no son herramientas para “mejorar nuestras imágenes”, sino herramientas muy dañinas para nosotros, para nuestra autopercepción y autoestima.

        Desde que me hice fotógrafa, proclamaba toda feliz que eso es quien soy. Cuando ves mi trabajo, me ves a mí y como veo el mundo y la vida y me siento 100% identificada con lo que hago.

        Un estilo natural & documental que incluye un proceso de postproducción limitado/mínimo. 

        Bueno, hasta ahora nunca he hecho ninguna declaración pública al respeto. Pensé, que al ver mi portafolio queda bastante claro que no soy una persona de retoques artificiales. Que mis fotos naturales son realmente el motivo porque mis clientes eligen trabajar conmigo.

        Sin embargo, de vez en cuando recibo este tipo de solicitud;

        “Anna, ¿me podrías adelgazar un poco la barriga?…” o “Podrías suavizar mis arrugas por favor, no puedo publicar mi foto así…”

        La última solicitud que recibí fue la última gota, así que decidí hablar y hacer una declaración pública.

        Recibí una nueva solicitud para una sesión de fotos de pareja; y la clienta añadió; «Anna, ¿podrías luego retocar mis brazos en Photoshop para que se vean más delgados?»

        Rechacé respetuosamente, y la clienta respondió; “Vale, no te preocupes, podemos hacer fotos naturales 🙂 ¡Venga, procedemos con tu estilo!”

        Un par de días después recibí este mensaje: «Hola Anna, mis disculpas, pero después de consultarlo con mi pareja, él y yo decidimos por optar por un fotógrafo que nos haga el retoque fotográfico.»

        Esta conversación me ha tocado, no porque perdiese un cliente, sino porque resonó con mis recuerdos de tiempos en los que yo no estaba feliz con mi propia imagen. Resonó con aquella sensación de auto-tortura y de vergüenza que solía sentir por mi apariencia. Nunca fui lo suficientemente delgada, a pesar de que mi índice de masa corporal decía lo contrario. Simplemente “nunca fui lo suficientemente buena”… siempre tratando de alcanzar una meta inalcanzable.

        En aquel entonces, no tenía Photoshop o filtros de Instagram para alternar mi imagen, y creo que tampoco sería suficiente. Entonces, en lugar de optar por el retoque fotográfico, caí en la «solución bulimia».

        Yo; mi crítico más duro, mi enemigo, nunca estando satisfecha conmigo misma. Nunca.

        Atrapada en este comportamiento durante más que una década, una vez que comencé la psicoterapia, sané mis traumas que causaron esta auto-percepción dañina, este hábito me abandonó.

        Incluso me di cuenta de que el físico femenino que considero más atractivo, no era el que yo ciegamente intentaba alcanzar.

        No quiero insinuar aquí que los clientes que me vienen con tal peticiones, tienen problemas psicológicos como yo tenía. PARA NADA. Sé que vivimos en una sociedad exigente, estamos constantemente expuestos a consejos de imagen, a las comparativas, a las estrategias de marketing de antiedad, y a la ‘gran show del yo’ de las redes sociales, y nos desconectamos de lo natural sea como fuere el motivo. Bueno, eso no está bien, aunque puedo entender que es tendencia ahora.

        Sin embargo, puedo rechazar de participar.

        Y bueno, pensé que compartiendo parte de mi historia a lo mejor puedo inspirar a alguien a cuestionar el pensamiento que su imagen natural no sea buena.

        Creo que TODOS SOMOS PERFECTOS y que es hermoso como nuestros cuerpos son únicos. ¡No hay otro como este y eso es increíble! ¡No hay nada que cambiaría de nadie!

        Y me di cuenta de que las herramientas de retoque de fotografía no son herramientas para “mejorar nuestras imágenes”, sino herramientas muy dañinas para nosotros, para nuestra autopercepción y autoestima. Así que, como muestra de respeto hacia ti, no alternaré la forma de tu ser.

        Por cierto, ¿Te ha pasado alguna vez que escuchaste a tu mejor amig@, a tu abuel@ o a tu herman@ criticándose a sí mismo y lo miraste fijamente y pensaste “¿Qué tontería es esta?, ¡Si tu eres la persona más linda del mundo!”

        ¡Y eso es probablemente lo que ellos dirían de ti también! ¿Pero decírselo a uno mismo? Algo impensable… Bueno, eso es triste.

        ¿Capaz que los filtros de Instagram y las intervenciones de cirugía plástica son más populares que el AMOR PROPIO? ¿Ser naturales y felices en nuestros propios cuerpos no está de moda en el siglo XXI?

        Bueno, ya me parece bien ir contra la corriente y las tendencias de los dictados sociales.

        ¡¡¡Joooooo!!! ¡Que bien sienta decirlo en voz alta!

        NUNCA UTILIZARÉ PHOTOSHOP NI EDITARÉ MIS FOTOGRAFÍAS CON EL FIN DE ALTERAR SU CARA O PARTES DEL CUERPO! ¡Somos todos perfectos tal como somos!

        Bueno, está bien; si el día de tu boda te salió un grano en tu frente, te lo puedo quitar, que no es algo permanente de tu apariencia; eso sí, pero ¡nada más!